El apartamento soñado

Llega uno a unas edades que lo que quiere realmente es tranquilidad y buen tiempo. Esto se hace todavía más acuciante cuando vienes de Reinosa, una población cántabra donde como imaginaréis, no es que tengamos un tiempo lleno de sol y calor.

Por eso siempre me ha gustado veranear en Denia, un sitio donde casi todo el año hace bueno y una temperatura genial. Mi idea era comprarme un apartamento majo y pasar los veranos en Reinosa con el fresquito por las noches y quitándome tanto turista.

Así que decidí, una vez ya jubilado, quedarme el mes de septiembre y ponerme a ver pisos que estuvieran en venta. La verdad que había bastante oferta y aunque pueda parecer mentira, se me hacían las jornadas pesadas buscando el apartamento soñado.

Me dijo mi hija que mirara por Internet a ver si veía alguna inmobiliaria y le contaba realmente lo que quería que, a lo mejor, aunque tuviera que pagar algo más por el asesoramiento, harían que consiguiera acceder más rápido a lo que buscaba.

Al final terminé haciéndole caso y me puse a navegar por la red en búsqueda del apartamento perfecto. Encontré uno cerca del paseo marítimo a un precio que me encajaba. La inmobiliaria era romerplaya.com y les llamé y concerté una cita para ese mismo día por la tarde.

Cerquita del mar

Llamé a mi esposa que estaba de tiendas y quedamos allí. Los de la inmobiliaria muy majos, nos dijeron que era un piso puesto a la venta hacía 8 días y que de momento habían llamado bastante. Cuando lo vimos, algo dentro de nosotros nos dijo que ese era justo el apartamento soñado.

Habitaciones grandes, no necesitaba prácticamente de reformas. Quizás solo el display donde viene la temperatura del climatizador que estaba desencajado y poner una vitrocerámica además de pintar las paredes de la casa. Con eso, casi teníamos de momento la casa lista.

Así que les dijimos que a la mañana siguiente si nos decidíamos pondríamos la señal. Nuestros hijos nos vieron tan convencidos que les pareció bien (lo vieron también por el anuncio en Internet). Allí estábamos a primera hora no fuera a ser que alguno se nos adelantase.

En pocos días se cerró la operación y el apartamento que queríamos era nuestro. La verdad es que, al final el tema de la reforma se nos fue un poco de las manos y terminamos reformando los dos baños, las ventajas y lijando el suelo, pero bueno, las cosas tienen que estar a gusto de de uno ¿verdad?

Ahora si,que estamos disfrutando, estos meses que en nuestra tierra son complicadillos por el tiempo, aquí en Denia podemos salir a pasear y tomarnos algo en una terracita. ¡Esto sí que es vida y en cuanto nos despistemos ya podremos darnos hasta un chapuzón!

Esto de irse a comprar el periódico y el pan en bicicleta no tiene precio y creo que es lo mejor que hemos podido hacer. Nuestros hijos se quedan estudiando y trabajando allá en Reinosa, nosotros iremos allí de cuando en cuando, ya que nos gusta también visitar a la familia y a los amigos.

Hablando de amigos, aquí hemos hecho ya nuestra camarilla de amigos nueva, ya que teníamos, pero solo del mes de agosto cuando solíamos ir a Denia de alquiler. Ahora ya podemos ir a dar paseíto o a tomar algo con amistades, que siempre hacen más amena la estancia cuando no pueden venir nuestros hijos.

Mi recomendación es que si estáis en edad de poder permitiros el lujo de iros a vivir a la playa no lo dudéis, esto es calidad de vida y lo demás son tonterías. ¿Por qué creéis que los alemanes o los ingleses se vienen para aquí cuando se jubilan? Mucho solecito y temperaturas ideales es lo que buscan.

Supongo que a un andaluz o valenciano de esto le sobrará, pero unos cántabros como nosotros, ¿tampoco se alejan mucho de la climatología que vivirán en Manchester o Bruselas no?

Así que desde aquí os doy este consejo, que por relativamente poco dinero, puedes tener una vivienda en levante con la que poder tener una residencia para todo el año o simplemente para cuando queráis huir el fresquito para venir a una tierra con el clima delicioso, aunque la humedad también hace de las suyas por las noches jeje.