Si no somos profesionales, no pretendamos serlo

Ante una buena reforma hay que ser un poco realistas. ¿Hay cosas que podemos hacer nosotros mimos? Sí ¿Todas? No, y da igual lo manitas que seamos, no le deis más vueltas porque simplemente, lo que pasa es que no somos profesionales.

Hace unos meses mi primo, que vive en otra ciudad en una casa de campo, nos comentó en una comida familiar que pensaba hacer una gran reforma en la casa y que la iba a hacer el sólo. Nos habló de reparación de fontanería, electricidad e incluso asfaltado de la entrada de la finca y yo, como sé de lo que hablo, le dije que hay cosas en las que es mejor contar con la ayuda profesional pero como es un cabezón ignoró mi recomendación y lo único que hico fue pedirme el nombre de una empresa que pudiera venderle un compresor de tornillo silencioso. Le mandé a airumlogistic.com, con quienes trabajo continuamente y en quienes confío plenamente, y luego dejamos el tema en cuestión.

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Una experiencia truncada

Ayer, tres meses después de esa conversación, volvió a llamarme para que le recomendara una empresa especialista en hormigón impreso y, antes de nada, tuve que preguntar. Por lo visto se ha dejado una pasta en planchas con diseños impresos para fabricar él mismo una bonita entrada a su casa de campo y lo único que ha conseguido es poner perdido el jardín, acabar lleno de cemento hasta las cejas e incluso sufrir un pequeño accidente con el perro que se quedó encajado en el asfalto durante más de media hora al sol. Gracias a Dios el animalito está perfectamente pero el susto ya no se lo quita nadie.

Un buen profesional del hormigón impreso es obrashormigonimpresomadrid.es, una empresa que trabaja con los mejores materiales y cuyo equipo profesional da verdadera envidia. Hablamos de especialistas y expertos de alto nivel que prestan sus servicios a toda la comunidad de Madrid y que consiguen acabados impresionantes. Sin embargo ¿sabéis lo que hice? Hacerle sufrir. No le di la referencia a la primera de cambio porque ahora le tocaba a él bajarse los pantalones. ¿No era tan listo que podía hacer toda la reforma él solo? Pues que lo demuestre.

Lo que hice fue decirle que iríamos a verle el fin de semana para hablar del tema pero no lo conté que ya me había puesto en contacto con la empresa de hormigón impreso y me había dado un presupuesto bastante ajustado así que cuando llegué el sábado a su finca y vi el desastre con mis propios ojos no sabía si echarme a reír o ponerme a llorar del dolor de vista me que producía la imagen que estaba viendo.

Al final, tras ver aquel desaguisado, no pude hacerle sufrir todo lo que pretendía y le di el presupuesto enseguida porque realmente tenían que estar pasándolo mal. El hormigón estaba tan mal echado que las ruedas de los coches, al pasar por encima, daban saltitos. Increíble. Creo que hasta mi hijo pequeño podría haber conseguido algo más liso que eso.

Como resultado de aventura tuvo que gastar más dinero del pensado porque ahora la empresa no sólo tenía que instalar el nuevo suelo de hormigón, sino que tenía que retirar el que él había intentado instalar. Además, las planchas y el material que compró tuvo que revenderlo por ebay ya que a él no le servía absolutamente para nada. En definitiva, además de dinero perdió un tiempo precioso y su experiencia nos enseña que no debemos abarcar más de lo realmente podemos manejar. Si no somos profesionales, no pretendamos serlo.