Organización

Llevar a cabo una obra, seas profesional o no, requiere de tiempo, y no lo digo sólo por el trabajo en sí o las horas que tienes que echarle al asunto, sino porque una reforma, una obra en general, requiere tanto de preparativos como de organización y hay que invertir tiempo en ambos aspectos si queremos hacer las cosas bien.

Antes de nada debemos tener claro en qué consiste el trabajo que vamos a realizar y el tiempo, aproximado, que debería llevarnos. Eso nos ayudará a empezar a organizar las cosas y a marcar los tiempos y las pautas de cada paso. Por ejemplo, no es lo mismo tener que arreglar una gotera en el tejado que reformar un baño completo y eso, aunque parezca de Perogrullo, hay que tenerlo claro. No es ni la primera vez ni la última que alguien me dice que quería reformar la cocina en una semana y ya lleva casi un mes en el trabajo.

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Materiales y herramientas preparados

Una vez localizado el problema y marcados los tiempos haced una lista con todo lo que vamos a necesitar: desde herramientas hasta materiales. Siempre puede surgir cualquier problema y tener que salir corriendo a comprar algo de última hora pero si llevamos el trabajo hecho desde casa nos ahorraremos viajes inútiles  a la tienda. Es más, si somos un poco previsores podemos ahorrar un poco de dinero buscando buenas ofertas.

El grueso del trabajo, obviamente, lo tenemos cuando nos pongamos  manos a la obra pero no os penséis que el problema acaba ahí porque debéis tener en cuenta que tras finalizar cualquier obra, por pequeña o grande que sea, viene la limpieza. Cuando lo que hemos hecho es desatascar una tubería, con fregar el suelo y quitar trastos lo tenemos hecho, pero si la obra ha sido mayor puede que necesitemos ayuda. Yo normalmente contacto con Servinet o con Eurobrill, dependiendo del trabajo que tengan en esa temporada, para contratar sus servicios de limpieza porque lo que menos me apetece, cuando acabo una obra, es ponerme a limpiar, así que esa parte prefiero delegarla aunque tenga que dejarme unos euros en ello.

Otra cosa en la que debéis de pensar es si vais a necesitar un peón, un ayudante que os haga el trabajo más sencillo. Cuando trabajamos por cuenta propia, es decir, que somos autónomos y no estamos hablando de una chapuza en casa a nivel amateur ni de un servicio de mantenimiento a cargo de otra empresa, el trabajador suele intentar prescindir del peón para ahorrarse su sueldo y eso, en ocasiones, puede ser un error.

Tened en cuenta que cuando alguien contrata nuestros servicios quiere un trabajo profesional, dentro de los plazos establecidos, y si dejamos mala imagen por intentar hacerlo todo nosotros solos o si se retrasa el trabajo por culpa de no haber querido contar con ayuda, puede que la persona que haya requerido nuestros servicios decida no volver a llamarnos porque no hemos dejado una huella muy positiva en su memoria, así que antes de prescindir del peón analizad los pros y los contras.