Una experiencia para recordar

Hace un par de meses, un cliente llamó pidiendo presupuesto para reformar su baño, quería los mejores materiales, el mejor diseño y la mejor decoración así que podríamos decir que la reforma no resultó demasiado económica aunque ahora goza de un baño que parece un auténtico spa de primera calidad. Lo curioso fue el motivo por el que quería tener un baño con esas características. Según él pasa muchas horas dentro del baño por “necesidades personales” y aunque antes leía o escuchaba música, ahora opta por utilizar el móvil para todo dentro del baño, desde llamadas hasta juegos o navegar por Internet así que el baño se ha convertido en una especie de habitación para el móvil.

Como quería los mejores materiales compramos todo en Cerámicas Atilano, una empresa que sólo trabaja con los mejores distribuidores y en la que se puede encontrar prácticamente de todo. El hombre en cuestión, quería un enchufe especial a la altura del baño para poder tener ahí permanentemente un cargador y, en la bañera de hidromasaje, tuvimos que instalarle en la pared una funda fabricada a medida con silicona y material antihumedad para que pudiera introducir el móvil en ella y dejarlo colgando de ahí. No os lo creeríais pero aquello parece ahora un altar al móvil, lo juro, y eso no puede ser higiénico.

Al aseo se va a lo que se va. O se debería… No es una estancia cómoda ni adecuada para darle otro uso que no sea el propio. Pero no es sólo este hombre, sino que un 33% de la población se lleva el móvil al aseo. Según un estudio internacional de Rentokil Initial, compañía dedicada a la higiene ambiental, que analiza los hábitos de lavado de manos en los lugares de trabajo de 5.000 personas de varios países, al menos un tercio de los encuestados utiliza su ‘smartphone’ en el baño de su trabajo.

Esta práctica fomenta, teniendo en cuenta los datos de la investigación, la propagación de bacterias y enfermedades por la oficina. De acuerdo con las conclusiones del estudio, una sola bacteria puede multiplicarse en más de ocho millones de células en menos de 24 horas y las manos de los trabajadores pueden entrar en contacto con 10 millones de bacterias al día. Estos malos hábitos de higiene demuestran que cada vez los gérmenes se extienden más, aumentando así el número de resfriados y otras infecciones en el entorno de la oficina, especialmente durante los meses de frío, cuando la gripe es más frecuente.

También hay que limpiar el teléfono

Con esta manía tan poco pulcra, los minutos en el aseo se prolongan e incluso podemos llegar a favorecer la aparición del estreñimiento.

El lavado de manos con jabón durante al menos 15 o 20 segundos es la clave para evitar el contagio. Sin embargo, y de acuerdo con el estudio, a los que no realizan esta práctica tan básica hay que sumar a los cerca de un tercio de los encuestados que no usa jabón, por lo que el lavado no se realiza de manera adecuada.

Para desinfectar el móvil, un truco sencillo y que se debería hacer de manera periódica es utilizar un trocito de algodón impregnado con un poco de alcohol y pasarlo con cuidado por el terminal con el fin de dejarlo libre de impurezas.

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