Todos queremos tener piscina, y cuando nos la imaginamos, solo pensamos en los buenos momentos que pasaremos en ella, pero no solemos pensar en la instalación. Y es, precisamente eso lo que puede arruinarlo todo un tiempo después de disfrutarla. Filtraciones, pequeñas grietas, bordes que se levantan, piezas que desgastan rápido o sistemas de filtración que empiezan a fallar. ¿Cuál fue el problema? Posiblemente la elección de materiales baratos para que no costase tanto la instalación.
Los que tenemos piscinas que ya tienen la pera de años lo sabemos. Los materiales que se usaban antaño no eran de lo mejor, ni el sistema para instalarla tampoco. Por eso, para que te ahorres la mala experiencia, quédate y te cuento unos truquitos para que no te quedes sin poder usar la piscina durante meses o te gastes un pastizal en arreglar destrozos.
Esto es lo que suele pasar cuando se instala mal una piscina
Todos suponemos que para hacer una piscina hay que excavar en el suelo, aislarlo todo, instalar cuatro tubos y poner la estructura. Al menos yo lo pensaba hace tiempo, pero nada de eso. Es mucho más complicado y laborioso. Pero pocas personas se han atrevido a instalarla ellas mismas. Cuando vamos a poner una piscina en nuestra casa lo normal es contratar a una cuadrilla de albañiles, ellos lo harán mucho mejor… o no.
A veces, algo falla en la instalación y aparecen los problemas. Normalmente son fugas de agua, pequeñas o grandes. Pero si son pequeñas puede que te lleves meses sin darte cuenta, y el daño es serio. Con el tiempo pueden provocar humedad en el terreno, movimientos en la estructura de la piscina, grietas en el vaso o empezar a afectar de alguna forma a tu casa.
También puede que aparezcan grietas en el hormigón o en el revestimiento cuando la estructura no se ha preparado correctamente o el terreno bajo la piscina no estaba bien compactado. Tienes que tener en cuenta que el peso del agua es enorme y cualquier pequeño movimiento del suelo acaba forzando de alguna forma la estructura.
Los bordes se suelen deteriorar en muchos casos, debido a materiales de mala calidad, pero también a una mala elección del sistema de coronación o a una mala instalación.
Otra cosa es que si las tuberías no se colocan correctamente o se utilizan materiales baratos y malos, aparecen fugas, pérdidas de presión o averías en las bombas de los sistemas de filtración.
Y, agárrate, pero muchas veces todo se ha hecho bien, menos tener en cuenta el clima del sitio y la capacidad de absorción de la tierra con las lluvias. Eso también puede mover el suelo y echarte la piscina a perder.
“Los tiempos de antes eran mejores” … Aquí no se da el caso
Hace treinta o cuarenta años era normal construir piscinas con materiales que hoy no se usan ni para hacer manualidades. Eso que antes construían las cosas con materiales de mejor calidad y duraban más años, no era el caso de la mayoría de las piscinas.
Todos conocemos los típicos azulejos diminutos azules o blancos con los que estaban revestidas las piscinas hace cincuenta años. Lo curioso es que yo los recuerdo sobre todo sueltos por el suelo… ¿Por qué será? Ni estos azulejitos ni el pegamentos que usaban en las juntas estaban preparados para estar expuestos constantemente al agua, al cloro ni al sol. Los azulejos de decoloraban y desgastaban y el pegamento acababa deteriorándose tanto que se despegaba por completo.
Tampoco es que se usaran morteros impermeabilizantes muy resistentes. En su momento parecían aguantar bien, pero con el paso de los años muchos de ellos se agrietaban dejando que el agua se filtrara por toda la estructura, y adiós piscina.
Vamos a ver… ¿cómo se les ocurría usar hierro sin protegerlo adecuadamente dentro del hormigón? Todos sabemos que el hierro se oxida y, cuando se oxida, se hincha… imagínate el resultado.
Hacer las tuberías de plástico tampoco era una buena idea. La exposición constante a los elementos y productos químicos vuelve el plástico más fino y quebradizo y, ya sabemos el resto.
Incluso en los bordes se utilizaban materiales que hoy se consideran poco adecuados. Piedras muy porosas o piezas de cerámicas de esas que resbalan, con los años se deterioraban o resultaban peligrosas.
Mirando de cerca como ha evolucionado todo esto, hoy en día existen alternativas mucho mejores.
Materiales de los que te debes ir olvidando
Por mucho que quieras ahorrarte dinero, esto no te conviene, créeme.
Olvídate del hormigón de baja resistencia. Algunas instalaciones baratas usan “mezclillas” para que te cueste menos. El problema es que el hormigón es la base de la estructura de la piscina. Si eso no aguanta, olvídate de toda la piscina, te la cargas.
Esto es de cajón, hay que usar revestimientos exclusivos para piscinas. Algunos materiales pueden parecer bonitos y chulos, pero no están preparados para soportar agua con cloro o sal durante muchos años. Aquí no te fijes tanto en lo bonita y decorada que puede quedar tu piscina y fíjate más en forjarla para que haga su función sin darte disgustos.
Jamás de los jamases uses tuberías de baja calidad. Las tuberías son el sistema circulatorio de la piscina. Créeme que no vas a querer que se te levante toda la tierra del jardín por una fuga o pero aún, que afecte a la estructura de la casa.
Las pinturas impermeabilizantes baratas también dan muchos problemas. Olvídate de pintar el interior de la piscina para ahorrar en revestimientos. Con el tiempo, eso se desgasta, pierde impermeabilidad y vas a tener que estar repintando constantemente.
Desconfiar de estructuras metálicas que no tengan protección contra la corrosión. Estamos hablando de una piscina. Van a estar expuestas al agua y a la humedad sí o sí.
Apunta estos materiales para tu piscina
El hormigón proyectado es lo mejor para la estructura de tu piscina. Da estructuras muy resistentes y adaptadas a distintas formas. Si lo eliges, refuérzalo con acero tratado, y olvídate de que te dé problemas.
Para el revestimiento interior, te doy dos opciones: el gresite de buena calidad, que es una buenísima elección. Siempre y cuando se coloque con los adhesivos adecuados y las juntas estén bien selladas, ya que puede durar décadas. Y el otro es el liner armado, que se está usando mucho últimamente. Es una lámina reforzada que se instala en el interior de la piscina y que deja una buenísima impermeabilización.
Las tuberías de hoy suelen ser de PVC de alta resistencia. Porque soporta bien los productos químicos del agua y tiene una vida útil muy larga, si se instala bien, claro.
En los bordes puedes usar piedras tratadas o materiales de porcelana diseñados específicamente para exteriores y zonas húmedas (no te olvides de esto). Te van a ofrecer un buen agarre y resistir bien el paso del tiempo.
El terreno y la ubicación son importantísimos
Es lógico que uno de los aspectos más importantes de la instalación es el terreno donde se construye. No nos podemos olvidar de que el suelo es el elemento que va a sostener toda la estructura.
Un terreno mal preparado se puede mover y afectar a toda la estructura. Si el suelo no está bien compactado o contiene materiales inestables, prepárate para los problemas.
El drenaje también es muy importante, porque si el agua de lluvia se acumula alrededor de la piscina, puede empezar a presionar la estructura o mover el suelo.
Presta atención también las raíces que pueda haber de árboles cercanos, porque algunas raíces buscan humedad y pueden crecer hacia la piscina con el paso de los años.
No podemos olvidar la orientación. Una piscina que recibe más horas de sol suele mantener mejor la temperatura del agua. También conviene pensar en la protección frente al viento. Si vives en una zona con fuertes rachas de viento, es mejor que lo prepares o no estaréis tan a gusto.
Por pensar, deberíamos pensar también en el acceso a la zona de instalación. Tienes que tener en cuenta que va a tener que acceder maquinaria pesada y trasladar estructuras grandes que hay que instalar. Cuanto más complicada esté la cosa, más cara te puede salir la instalación, incluso no hacer algunos pasos bien.
Evalúa bien el terreno y ten estas cosas en cuenta para que todo se haga más fácil.
Si no te quieres complicar, existen otras opciones
Hay veces que el terreno no ayuda o que no se puede excavar en él por algunos motivos. Puede ocurrir porque el suelo sea rocoso, porque hay instalaciones subterráneas cerca o simplemente porque quieres algo más rápido y sin tanta complicación.
Por si no lo sabías o no lo habías pensado, mucha gente se decanta por las piscinas elevadas. En la empresa VALS1MON Serveis me lo explicaron cuando quise realizar la instalación de mi piscina. Yo no conocía este tipo de piscinas pero, por lo visto, las piscinas elevadas se apoyan sobre una base preparada y utilizan estructuras resistentes que soportan el peso del agua sin necesidad de ponerse uno a excavar todo el jardín.
La verdad es que, pensándolo bien tiene unas cuantas ventajas: Lo primero es que te evita una obra larga y complicada, que es una de las cosas más importantes que te puede ofrecer esta opción.
También te permite colocar la piscina sitios donde no puedes excavar. Por ejemplo, parcelas con roca cerca de la superficie o zonas donde el drenaje del terreno no acompaña.
Otra ventaja es puedes ver la estructura todo el tiempo y, si aparece alguna grietecilla, es más fácil que la detectes y atajes rápido el problema.
Además de que no quedan feas en el jardín y que se adaptan bastante bien. Se pueden rodear con tarimas de madera, zonas de descanso o plataformas y te montas allí tu islita personal.
Ten ojo con estas cosas
Antes de hacer cualquier cosa ponte a planificar bien el proyecto. Algunas decisiones que tomes al principio pueden influir en esto durante muchos años.
Mi primer consejo es que contrates a gente en condiciones, que sean de fiar. Te sonará a cliché, pero es la verdad, no todo el que trabaja de esto sabe hacerlo bien. Asegúrate de que tienen experiencia y, si puedes, que se lo hayan hecho a algún conocido.
Entérate de qué materiales que se van a utilizar. Pregunta por el tipo de hormigón, las tuberías, el sistema de impermeabilización, el revestimiento interior o el sistema de drenaje alrededor de la piscina, no te quedes de brazos cruzados e interactúa y supervisa para que las cosas salgan bien. Al fin y al cabo, estás pagando tu.
Vete pensando en cómo va a ser el mantenimiento desde el principio. Un sistema de filtración en condiciones, accesos cómodos a las máquinas y materiales fáciles de limpiar, te pueden facilitar la vida.
Si tienes dudas, te aconsejo hacer un estudio del suelo, aunque te cueste un poco más. Este estudio te va a decir la estabilidad del terreno y así puedes plantearte mejor la estructura de la piscina.
Construirla bien desde el principio para disfrutarla toda tu vida
Ya lo sabes, si tienes todo esto en cuenta, encontrarte con un problema va a ser complicado. Que aun así puede pasar… sí… pero es menos probable. Lo mejor es que seas precavido desde el principio y observes y supervises con lupa todo el proceso.
Elige bien los materiales, analiza el terreno, asegúrate de que no contratas a tres o cuatro chapuceros sino a profesionales y, sobre todo, si tienes que invertir un poco más, hazlo. Es mejor eso, que estar gastándote el dinero cada año en reparaciones.
De todas formas, aunque lo hagas todo bien, revisa de vez en cuando la estructura y el suelo. Sobre todo, en los años que haya llovido más o que haya habido mucha sequía. La exposición constante a los elementos afecta hasta a los mejores materiales.
Si tienes todo esto, enhorabuena, y ¡disfruta de tu piscina!


