Cuando la mampara de la ducha se rompe y hay que cambiarla, todos nos preguntamos si poner una fija o abatible. Parece fácil, pero no lo es. A veces no tanto por estética, sino por cómo te va a afectar a la funcionalidad del baño, que lo usas al fin y al cabo todos los días.
Por eso, lo primero que yo hice fue mirar el espacio. No hay nada peor que comprar algo bonito y luego no caber para salir de la ducha sin mojar medio baño. Mido, miro dónde está el grifo, la puerta del baño, los muebles cercanos… esas cosas.
También pensé en quién iba a usar el baño. Si hay niños, mayores o alguien con movilidad reducida, la elección cambia, porque cada uno tiene necesidades diferentes.
Lo que quiero explicarte con esto es que no hay una opción que funcione para todos, cada baño es diferente y cada persona también, pero hay cosas que ayudan a decidir.
Lo bueno y lo malo de las mamparas fijas
Las mamparas fijas son simples, estáticas: solo entras y listo. Son más fáciles de limpiar porque no hay bisagras ni juntas complicadas, pasas un trapo y listo, y esto, para quien odia limpiar esquinas, es un lujo que consideramos.
Otra ventaja es que no hay riesgo de golpear algo al abrir. Si eres un poco torpe o tienes prisa, como me pasa a mí a menudo, no te golpeas con la puerta ni tiras agua fuera por accidente. El tema es que a veces salpica más agua fuera de la ducha si tienes presión alta o te mueves mucho, y necesitas espacio suficiente para que sea cómoda. En baños muy estrechos, a veces no deja tanta libertad para entrar y salir.
Es de las opciones que menos problemas dan a largo plazo.
Ventajas y desventajas de las mamparas abatibles
Las abatibles se abren por completo. Eso facilita entrar y salir, y ayuda mucho si tienes que limpiar la ducha o ayudar a alguien. También cierran mejor, así que el agua queda dentro y no se forma un charco en el suelo.
El problema es que necesitan más cuidado, porque tienen bisagras, juntas… y todo eso se ensucia y hay que revisarlo de vez en cuando. Nada complicado, pero hay que tenerlo en cuenta.
Si el baño es pequeño, a veces abrir la puerta puede ser complicado. Hay que mirar bien el espacio para que gire sin chocar con muebles o paredes y, si vas con prisa, algún día la puerta puede molestarte más que ayudarte. Incluso puedes romperla, si es de cristal.
La abatible es cómoda, pero cuesta más de mantener y hay que prestarle atención.
Fíjate también en el tamaño de tu baño
En baños grandes todo vale, puedes poner fija o abatible y suele funcionar bien. Tienes espacio para moverte y el agua no es problema.
En baños pequeños la cosa cambia. Una fija puede ser perfecta porque no necesitas abrir nada y el acceso es directo, pero si el hueco de entrada es justo, puede quedarse corta y ser incómoda.
Una abatible puede solucionar eso: sbres la puerta y tienes más espacio para entrar. También protege mejor del agua si el grifo está cerca de la entrada.
Por eso siempre recomiendo medir, mirar dónde va todo y pensar en tu rutina, y mucha gente se salta este paso y luego se arrepiente.
El día a día al limpiarlas
Si eres de los que odia limpiar, las fijas son mejores porque tienen menos piezas, se ensucian menos por los rincones y dan menos problemas.
Las abatibles necesitan un poco más de atención porque tienen más cosas: bisagras, juntas… se ensucian y hay que limpiar más de vez en cuando. Tampoco es que sea muy complicado, pero hay que saberlo antes de decidir.
Otro punto es el desgaste: las fijas no se mueven, así que duran años sin problemas. Las abatibles, si son de baja calidad o se usan a lo bruto, pueden empezar a moverse o desajustarse.
Si eliges bien la calidad, las abatibles también aguantan bien, pero hay que tener en mente que piden un poco de cariño extra.
Piensa en el uso diario que vas a hacerle
Estudia tu día a día: cómo entras, cómo sales, cómo limpias y cuánto espacio tienes. Lo importante es que funcione para ti, por eso tienes que ver cuál es tu rutina.
Yo siempre pienso en mi rutina: si salgo de la ducha rápido, no quiero obstáculos; si ayudo a alguien, necesito acceso; si limpio, quiero llegar a todos los rincones.
Esas cosas hacen que una opción gane a la otra en mi cabeza.
Cosas que solo notas después de instalarla
Hay cosas que solo notas cuando ya la tienes instalada.
- Por ejemplo, en una abatible, si tienes muebles cerca, algún día la puerta puede chocar.
- En una fija, si eres de los que se mueve mucho, el agua puede salpicar.
A veces subestimamos el espacio. Una mampara puede parecer perfecta en la tienda, pero luego el día a día la hace incómoda si no mediste bien. Incluso puede ocurrirte que el ángulo de apertura no sea el ideal, o que al limpiar ciertos rincones tengas que hacer malabares.
Por eso siempre recomiendo medir, simular movimientos y pensar en cómo usas tu baño realmente antes de decidir. Soy pesada con esto, pero es que va a ser la clave de tu elección.
También tienes que mirar que sea segura
No solo es buscar que sea cómoda, también tienes que pensar en tu seguridad y en la de los demás. Cuando una puerta no abre bien puedes resbalarte con el agua, y con una mampara que no cubre suficiente puedes mojar el suelo y provocar accidentes.
Si hay niños o personas mayores, esto es aún más importante, porque necesitan más espacio para moverse sin peligro. Entonces, una fija con espacio amplio puede ser más segura, y una abatible con buen cierre también ayuda a evitar charcos y resbalones inesperados.
Además, también se pasa por alto la estabilidad del cristal: si no está bien sujeto o es demasiado fino, puede moverse al apoyarte o al cerrar la puerta. Por eso siempre hay que revisar el grosor, el soporte y que cumpla las normas de seguridad.
Al final, un accidente o un susto diario no compensan lo que inviertas en ella, porque la seguridad siempre debe ir primero, y eso influye en el tipo de mampara que elijas.
Otra cosa que nadie mira es la presión del agua
Si el chorro es muy potente, una mampara fija puede dejar escapar algo de agua y terminar con charcos en el suelo. La abatible, como se cierra algo mejor, protege más el lugar y ayuda a mantener el baño seco.
La gente de Puertas y Ventanas Lara, que trabajan con puertas, ventanas y mamparas, mdicen que hay que fijarse en cómo cae el agua y en la presión del grifo antes de elegir la mampara. A veces, con un simple ajuste en la posición o con un cristal más alto, se evita que el agua salga del plato de ducha y no hay más lío, por lo que no importa si es fija o abatible, lo importante es que proteja el suelo y no moleste en el día a día.
Si eres de los que se mueve mucho bajo la ducha o tiene niños en casa, este detalle puede ahorrarte muchas toallas mojadas y sustos de caídas.
Ahora, hablemos de economía, una cosa que sí nos importa
Por lo general, las fijas suelen ser más económicas porque tiene menos piezas y es más sencillo de instalar. Las abatibles pueden costar un poco más por las bisagras y el sistemas de cierre.
Pero ten en cuenta que lo barato a veces sale caro. Una abatible de mala calidad puede darte problemas y al final vas a acabar gastando más, por lo que es mejor invertir un poco en calidad para que esto no pase.
Además, piensa en el largo plazo: una mampara duradera evita reparaciones, reemplazos y disgustos. Ahorrar unos euros hoy puede hacer que mañana tengas que cambiarla antes de tiempo, y al final gastes mucho más.
No solo hay que pensar en hoy, también en mañana
No busques la opción perfecta, busca la que funcione para tu baño y tu forma de usarlo, porque, como has visto, ambas tienen sus ventajas y desventajas. Lo importante es que te haga la vida más fácil, que no te complique al entrar o salir y que puedas limpiar sin pasarlo mal.
Si te tomas un minuto para mirar el espacio, pensar en quién la va a usar y cómo vas a vivir con ella, seguro que aciertas. También vale la pena imaginar situaciones futuras: niños creciendo, visitas, cambios de muebles… todo eso afecta cómo te conviene la mampara.
En serio, a veces un cristal bien colocado vale más que mil modelos bonitos que luego no te sirvan para absolutamente nada. Así que hazte un favor, piensa en si te vale, y, entonces y solo entonces, lánzate a buscar la que más te gusta.


