Vivir en un castillo puede ser una pesadilla

Vivir en un castillo puede ser una pesadilla

Cuando somos niños tendemos a pensar que vivir en un castillo es lo mejor, pues muchas de las historias infantiles suceden en castillos en los que los caballeros y las princesas son los protagonistas de historias de leyenda, y dónde las batallas más espectaculares ocurren. Y quizá esto ha tomado más relevancia con la serie de moda que ve cómo semana tras semana termina la trama, Juego de Tronos, que se caracteriza por el alto nivel de detalle de los castillos donde se graban las escenas.

Lo que nos muestran es que vivir en un castillo es el sueño de todo aquel a quien le guste ser servido por decenas de criados que están a tu servicio. Pero la realidad es que todo esto tiene un problema muy grande que se llama don dinero. Los gastos de mantener espacios habitables son muy caros, y muestra de ello son la gran cantidad de villas que se encuentran a lo largo de toda Europa y que se abandonan a su suerte porque mantenerlas es algo realmente caro.

Y un ejemplo muy claro es el del castillo del Conde Drácula, ubicado en Rumanía y que pese a ser un enclave turístico muy relevante, se vendía por la módica suma de sesenta millones de Euros, debido a que los propietarios no se veían “con fuerza” para acabar las numerosas reparaciones y reformas que necesita el mismo, entra las que se encuentra la canalización del agua corriente.

A pesar de lo que nos muestren en las películas, vivir en un castillo no es algo tan positivo como pensamos. Pues hay que tener en cuenta que en invierno las grandes estancias se quedan frías y calentarlas es costoso y caro. Además hay que contar con otros factores como las reparaciones y mantenimiento que se debe de realizar, porque al ser estos espacios tan grandes y antiguos no solo hay que renovarlos sino que hay que cuidar por que sigan en pie.

Aunque esto no quiere decir que no sea posible renovarlos y habitar en ellos, y la mejor prueba es echar un vistazo a los hoteles boutique que se ubican en palacios reconstruidos. Entre ellos encontramos al Hotel Mercer Sevilla, que se encuentra en la Casa Palacio Castelar, desde la que se ofrece el ambiente sobrio y refinado de un hotel de cinco estrellas en el que el lujo y los servicios personalizados son los protagonistas. Es decir, que todo depende la decoración que le pongas, los que inviertas en la rehabilitación del palacio y del uso que vayas a darle.

Los gastos de vivir en un castillo te sorprenderán

Los gastos que generan este tipo de edificios históricos son desorbitados, y ampliando lo ya dicho sobre las reparaciones, hay que tener en cuenta que cualquier tipo de reparación suele generar desembolsos que están muy por encima de lo que se puede imaginar debido a que el cuidado con el que se debe de trabajar impide que las reparaciones sean fáciles.

También se debe tener en cuenta que las casas deben de reacondicionarse con el paso de los años, pues al ser edificaciones tan antiguas no se tuvo en cuenta dejar los espacios necesarios para canalizar tuberías o tendidos eléctricos complejos a lo largo del edificio, y esto genera otros problemas que se deben solucionar.

Y si seguimos hablando de gastos, nos encontramos con los gastos e mantenimiento, pues hay que mantener las diferentes estancias que no son pocas (imaginemos un palacio o mansión con biblioteca, varios salones, cocina de verano y de invierno, y numerosas habitaciones con sus correspondientes baños más los de invitados) Una limpieza general puede implicar a una cuadrilla de trabajadores, lo que resulta muy costoso por los seguros sociales y los sueldos que se deben de pagar.

Por si fuera poco, tenemos que pagar las facturas de la luz y calefacción, que en estos espacios son desorbitadas. Como dijimos anteriormente, calentar espacios muy grandes suele ser difícil, y por tanto la cantidad de dinero que hay que gastar es tan grande como lo son los espacios.

Para finalizar, queremos hacer hincapié en que vivir en un castillo, mansión o una casa muy grande, no es algo para todo el mundo por lo caro que cuesta. Y no hay que pensar que por tener mucho dinero se pueden pagar todos los gastos, pues los altos gastos pueden drenar los ingresos con imprevistos.